Enseñar a tu perro adoptado a soltar un juguete o un objeto: premio, turno y calma

Le lanzas la pelota, sale corriendo, la atrapa, vuelve hacia ti moviendo la cola… y se queda delante con la pelota bien sujeta en la boca. O aparece por el pasillo con un calcetín tuyo como si fuera un trofeo. Son escenas de lo más cotidianas con un perro adoptado, y tienen una solución bonita y sencilla: enseñarle a soltar.
En este post te contamos cómo enseñar a soltar un juguete o un objeto a tu perro con premio, turno y calma: qué preparar, un paso a paso fácil de seguir en casa, cómo encaja con la pelota y el tira y afloja, y qué conviene evitar. Eso sí, cada perro es distinto: hay perros que lo pillan enseguida y otros que necesitan más sesiones para confiar en que soltar no significa perder su juguete favorito. Lo importante es ir a su ritmo y que sea un juego para los dos.
Este post no va de trucos de salón (de eso tienes la guía de trucos sencillos para tu perro adoptado: tocar la mano, dar la pata y girar), sino de una habilidad muy práctica para el día a día: abrir la boca y dejar el juguete cuando se lo pides.
Por qué merece la pena enseñar a soltar
Que tu perro sepa soltar hace que la vida en casa sea más fácil y más divertida:
- El juego fluye mejor: si suelta la pelota, puedes volver a lanzarla sin perseguirle ni forcejear. Más juego y menos esperas.
- Aprende a jugar por turnos: soltar no es el final, sino el paso para que empiece la siguiente ronda.
- Menos tirones: no hace falta sacarle nada de la boca a la fuerza, algo que a muchos perros no les gusta nada.
- Más tranquilidad en casa: si un día coge algo que no es suyo, como un calcetín o un papel, tendrás una forma amable de pedirle que lo deje.
Además, es un buen plan para conoceros: cada sesión de práctica es un rato juntos, con premios y buen rollo.
Antes de empezar
Un poco de preparación hace que todo salga más fácil:
- Un ambiente tranquilo: mejor empezar en casa, en una habitación sin demasiadas distracciones, cuando tu perro esté relajado y con ganas de jugar, pero no desbordado.
- Un juguete que le guste, pero no su favorito absoluto: si empiezas con el juguete que más adora del mundo, le costará más soltarlo. Elige uno que le haga ilusión sin ser «el tesoro». Si dudas sobre qué juguetes son adecuados, tienes ideas en la guía de juguetes y mordidas tras adoptar: qué ofrecer y qué evitar.
- Premios blanditos o parte de su pienso: algo que le apetezca de verdad y que pueda comer rápido. Recuerda que los premios se cuentan dentro de lo que come al día, y que la cantidad y el tipo de premio los pauta el veterinario.
- Los premios a mano: una riñonera o un bolsillo te ayudan a tenerlos listos en el momento justo. Si quieres saber cómo usarla, échale un vistazo a la guía sobre la portagolosinas o riñonera de premios.
- El clicker, solo si ya lo usáis: si tu perro ya conoce el clicker, puede ayudarte a marcar el momento exacto en que suelta. Si no lo usáis, no pasa nada: una palabra amable funciona igual de bien. Si te pica la curiosidad, aquí tienes cuándo y cómo presentar el clicker tras adoptar.
Paso a paso para enseñar a soltar
Sesiones cortas, alegres y terminando siempre con buen sabor de boca. No hay un número mágico de repeticiones: fíjate en tu perro y para antes de que se canse o se aburra.
1. Ofrece un juguete y deja que lo coja
Empieza jugando un poco de forma tranquila. Ofrécele el juguete y deja que lo coja con la boca. No hace falta pedirle nada todavía: solo disfrutar un momento juntos.
2. Presenta el premio cerca de su nariz
Con el juguete en su boca, acerca un premio a su hocico, sin agobiarle. El olfato suele hacer el resto: hay perros que abren la boca casi sin darse cuenta para olerlo o cogerlo.
3. Marca el momento en que suelta y dale el premio
En el instante en que abre la boca y el juguete cae (al suelo o en tu mano), di una palabra clara, como «suelta» o «bien», o haz clic si usáis clicker. Y enseguida, el premio. Al principio puedes decir la palabra justo cuando suelta; más adelante, podrás decirla un momento antes, cuando ya sepa lo que viene.
4. Devuélvele el juguete o empieza otro turno
Este es el paso que marca la diferencia: soltar no acaba el juego. Después del premio, devuélvele el juguete o lánzalo de nuevo. Así tu perro aprende que soltar compensa por partida doble: gana un premio y el juego sigue.
5. Practica con varios juguetes
Cuando ya lo hace con soltura con un juguete, prueba con otros: una pelota blanda, una cuerda, un peluche. Cada juguete es un reto un poco distinto, y practicar con varios le ayuda a entender que «suelta» vale para todo.
6. Llévalo a los objetos de casa
Si un día se lleva un calcetín, una zapatilla o un papel, no le persigas por la casa: para muchos perros eso se convierte en un juego de «a ver si me pillas». En su lugar, acércate con calma y ofrécele un cambio: un juguete o un premio. Cuando suelte el objeto, marca y premia. Tienes más ideas en la guía sobre qué hacer si tu perro roba calcetines o zapatillas.
Cómo encaja con la pelota y el tira y afloja
Saber soltar es la pieza que hace que estos juegos funcionen:
- Con la pelota: lanzas, la trae, la suelta, premio y vuelta a lanzar. Poco a poco, la propia pelota en movimiento puede convertirse en el mejor premio. Tienes más ideas para jugar con seguridad en la guía de jugar a la pelota tras adoptar: turnos y seguridad.
- Con el tira y afloja: tirad un rato, pídele que suelte, premia y vuelve a ofrecerle la cuerda. Soltar entre turnos y al final del juego hace que sea un plan divertido y ordenado. Lo tienes explicado en detalle en jugar al tira y afloja tras adoptar: reglas y «suelta».
Una regla sencilla para los dos juegos: si tira demasiado fuerte, se pone muy excitado o los dientes rozan la mano, se para el juego un momento. Cuando vuelva la calma, se retoma. Así aprende que el juego continúa cuando todo va tranquilo.
Apuntes por perfil
- Cachorro juguetón: suele tener ganas de morderlo todo y se distrae enseguida. Sesiones muy cortas, muchos juguetes adecuados a mano y mucha paciencia.
- Adulto que «guarda» el juguete: hay perros que se lo llevan a un rincón y no quieren soltarlo. Empieza con juguetes que le importen menos, ofrece cambios muy apetecibles y no intentes quitárselo. Si notas que se tensa o gruñe cuando te acercas a sus cosas, coméntalo con la protectora o con un educador canino para que te orienten.
- Perro que se emociona mucho: haz pausas frecuentes. Puede ayudarte tener un sitio tranquilo al que ir entre juego y juego; tienes la guía de enseñar a tu perro adoptado a ir a su manta.
- Casa con niños: el soltar lo gestionan los adultos. Los niños pueden lanzar la pelota o dar el premio con ayuda, pero no deberían pelear el juguete ni intentar quitárselo de la boca.
- Casa con varios perros: practica con cada uno por separado al principio y, cuando juguéis juntos, que haya juguetes suficientes y turnos claros. Cada perro es distinto, y hay perros que prefieren jugar solos con su persona.
Qué preguntar a la protectora, al refugio o a la acogida
- ¿Soltaba juguetes cuando jugabais con él? ¿Usabais alguna palabra?
- ¿Qué juegos le gustaban más: pelota, cuerda, peluches?
- ¿Solía guardar objetos o llevárselos a algún rincón?
- ¿Qué premios le gustaban en el centro o en la acogida?
Y al veterinario, si tienes dudas
Si notas que le cuesta coger o soltar los juguetes, o que mastica con cuidado o de forma rara, puede que le moleste algo en la boca. Coméntalo con el veterinario para que lo revise. Y aprovecha para preguntarle qué premios y qué cantidad encajan mejor con su alimentación.
Errores frecuentes
- Tirar del juguete para sacárselo de la boca a la fuerza: suele hacer que lo sujete con más ganas.
- Perseguirle por casa cuando se lleva algo: para él puede ser el mejor juego del día.
- Gritar o castigar: lo único que consigue es que soltar le parezca algo desagradable.
- Premiar solo a veces, de forma confusa: al principio, cada vez que suelte, premio.
- Practicar cuando está demasiado excitado: mejor esperar a que esté más tranquilo.
- Olvidar contar los premios en su ración diaria: recuerda que forman parte de lo que come al día y que la cantidad la pauta el veterinario.
Cierre
Enseñar a soltar es uno de esos aprendizajes pequeños que cambian mucho el día a día: juegos más fluidos, turnos claros y menos carreras detrás de un calcetín. Con premio, turno y calma, tu perro adoptado descubrirá que soltar el juguete no es perderlo, sino la mejor forma de que el juego continúe.
Si estás pensando en adoptar un perro, en Salvaunamascota puedes ver perros en adopción y contactar con protectoras y refugios. Quizá tu próximo compañero de juegos ya esté esperando a que le lances la primera pelota.



