Juegos de olfato en casa con tu perro adoptado: esconder premios y buscar paso a paso

Llueve, la tarde se hace corta y tu perro te mira desde la alfombra como diciendo «¿y ahora qué hacemos?». Para esos ratos en casa hay un plan sencillo y muy divertido: los juegos de olfato. Olfatear es algo que a los perros les suele encantar, y buscar premios escondidos es una forma estupenda de jugar juntos, cansar la mente y ganar confianza con tu perro adoptado. Cada perro es distinto: unos se lanzan a buscar desde el primer premio y otros necesitan más calma, así que lo importante es ir a su ritmo y pasarlo bien.
En este post te contamos cómo jugar en casa con tu perro a esconder premios y buscar: por qué merece la pena, qué preparar, un paso a paso sencillo, variantes caseras, qué evitar y qué preguntar a la protectora y al veterinario. Si te apetece complementar el juego con algún accesorio, la alfombra olfativa es una opción más; aquí nos centramos en juegos que puedes hacer con lo que ya tienes en casa.
¿Por qué merece la pena?
Los juegos de olfato para perros tienen muchas cosas buenas y casi ningún inconveniente:
- Es un juego tranquilo: no hace falta correr por el pasillo ni lanzar pelotas entre los muebles. Tu perro trabaja con la nariz, se concentra y suele acabar relajado.
- Cansa la mente: buscar, oler y decidir dónde está el premio es todo un ejercicio para su cabeza. Muchas veces, un rato de búsqueda le deja más satisfecho de lo que parece.
- Refuerza la confianza: cada vez que encuentra algo rico gracias a ti, aprende que estar contigo es un plan estupendo.
- Salva los días de lluvia: cuando el paseo tiene que ser más corto, un rato de olfato en casa le ayuda a quedarse a gusto. Si te interesa cómo organizar esas salidas, tienes ideas en paseos con lluvia tras adoptar.
- Anima a los perros tímidos: buscar premios es un juego sin presión, en el que el perro decide cuándo y cómo se acerca. Hay perros reservados que se van soltando poco a poco con él.
- Combina con los paseos, no los sustituye: el olfato en casa es un complemento. Tu perro sigue necesitando sus salidas, su ejercicio y su rato de olisquear la calle.
Si quieres más ideas para que su día a día sea variado, echa un vistazo a la guía de enriquecimiento ambiental en casa.
Antes de empezar
Un poco de preparación hace que el juego salga mucho mejor:
- Premios pequeños y que le gusten de verdad: un trocito basta. Lo importante es que le motiven y que sean fáciles de comer.
- Cuenta los premios dentro de lo que come al día: así no te pasas. También puedes usar parte de su comida habitual si le motiva lo suficiente.
- Si tiene dieta especial, pregunta al veterinario qué premios encajan con ella antes de empezar.
- Zona despejada: elige un espacio sin objetos frágiles, cables ni cosas que pueda tirar. Te puede ayudar repasar la seguridad en casa tras adoptar.
- Si hay varios perros, por turnos: la comida a veces genera tensiones entre perros. Mientras uno busca, el otro espera en otra habitación o con otra persona, y luego se cambian.
- Elige un momento tranquilo: sin visitas ni ruidos fuertes, cuando tu perro esté despierto y con ganas.
Paso a paso para jugar a buscar premios
La idea es avanzar con pasos pequeños y que cada ronda termine bien. Pasa al siguiente paso solo cuando tu perro domine el anterior, y vuelve atrás siempre que lo necesite.
- Enseñar el juego. Con tu perro a tu lado, deja caer un premio en el suelo, a la vista, y di una palabra de inicio alegre, como «¡busca!». Cuando lo coma, celébralo. Repite unas cuantas veces: así aprende que esa palabra significa «hay algo rico para encontrar».
- Esconder fácil. Coloca el premio cerca y medio a la vista: asomando detrás de la pata de una silla o junto a un cojín. Di «¡busca!» y deja que lo encuentre. Si duda, anímale con voz tranquila.
- Esconder un poco más. Cuando ya lo encuentre sin problema, esconde el premio detrás de un cojín, debajo de un vaso de plástico boca abajo o dentro de una toalla enrollada. Ahora tiene que usar más la nariz.
- Varios escondites en una habitación. Reparte algunos premios por la misma habitación mientras tu perro espera (con otra persona, o en otra habitación si ya sabe esperar). Luego, «¡busca!» y a disfrutar viendo cómo recorre la sala.
- Cambiar de habitación. Cuando domine el juego en una habitación, prueba en otra. Un espacio nuevo es un reto nuevo, así que al principio vuelve a esconder fácil.
Sesiones cortas y terminando con éxito: mejor parar cuando está contento y con ganas de más que insistir hasta que se canse. Si ya le has enseñado algún truco, verás que el juego de buscar encaja muy bien con lo que habéis practicado; tienes ideas en trucos sencillos con tu perro adoptado.
Variantes caseras
No hace falta comprar nada para variar el juego:
- El juego de los vasos: pon unos vasos de plástico boca abajo y esconde un premio debajo de uno. Tu perro tiene que olfatear hasta dar con el bueno. Empieza con pocos vasos y ve añadiendo.
- La toalla enrollada: extiende una toalla, reparte unos premios, enróllala y deja que tu perro la desenrolle con el hocico y las patas.
- Caja de cartón con papel arrugado: mete unos premios entre bolas de papel dentro de una caja. Es muy divertido, pero supervisa siempre para que no se coma el papel ni el cartón.
- El rastro de premios: deja un caminito de premios que lleve a un último escondite. Ideal para perros que están empezando.
- Buscar su juguete favorito: si a tu perro le encanta un juguete, puedes esconderlo y pedirle que lo busque. Para algunos perros es incluso mejor premio que la comida.
Si os gusta este tipo de juego, otras opciones para que trabaje con la nariz y la cabeza son el juguete rellenable o el comedero lento o tipo puzle.
Qué evitar
- Escondites peligrosos: nada de esconder premios cerca de cables, plantas, productos de limpieza o en sitios altos desde los que pueda caerse o tirar algo.
- Dificultad excesiva: si el escondite es demasiado complicado, tu perro puede frustrarse y dejar de jugar. Mejor que encuentre el premio y quiera repetir.
- Insistir si pierde interés: si se aleja, se tumba o se distrae, se acabó por hoy. Ya habrá otra ocasión.
- Jugar justo antes o después de una comida abundante: con el estómago muy lleno suele tener menos ganas, y con mucha hambre puede ponerse demasiado nervioso. Si tienes dudas sobre su caso, coméntalo con el veterinario.
- Dejar papel o cartón sin supervisar: cuando acabe el juego, recoge cajas y papeles.
Si no lo pilla o se frustra
No pasa nada: es parte del aprendizaje. Prueba esto:
- Vuelve a un paso más fácil: premio a la vista, cerca y con la palabra de inicio. Que vuelva a ganar.
- Ayúdale señalando: indica con la mano la zona del escondite para guiarle, y deja que sea él quien lo encuentre.
- Usa un premio más apetecible: quizá ese premio no le motiva tanto. Prueba con otro que le guste más.
- Cambia el momento: si estaba cansado o distraído, inténtalo en otro rato.
- Celebra cada hallazgo: una voz alegre y una caricia, si le gustan, hacen que el juego le encante.
Apuntes por perfil
- Cachorro: suele tener mucha curiosidad, pero se distrae enseguida. Escondites muy fáciles y rondas muy cortas.
- Perro adulto: puede que ya conozca algún juego de buscar. Pregunta a la protectora y aprovecha lo que ya sabe.
- Perro senior: el olfato es un juego estupendo para él, porque es suave y no exige correr. Escondites a su altura y sin obligarle a agacharse ni a subirse a nada. Si notas que tiene molestias, consulta al veterinario y adapta el juego a lo que te diga.
- Perro tímido: este juego se le suele dar muy bien para ganar seguridad. Empieza muy fácil, sin presión y sin mirarle fijamente mientras busca; deja que vaya a su aire.
- Perro muy activo: le viene genial para canalizar energía tras el paseo y ayudarle a relajarse en casa.
- Casa con niños: los niños pueden encargarse de esconder los premios, siempre con supervisión de un adulto y con voz tranquila, sin gritos ni carreras. Tienes más ideas en adoptar un perro o gato con niños en casa.
- Casa con gato: si el gato no puede comer esos premios, guárdalos fuera de su alcance y recoge los que sobren al terminar.
Qué preguntar a la protectora, al refugio o a la acogida
- ¿Qué premios le encantan?
- ¿Guarda la comida o se tensa cuando hay comida cerca de otros perros o personas?
- ¿Ya jugaba a buscar premios o juguetes?
- ¿Hay algo que le dé inseguridad en casa y convenga tener en cuenta al jugar?
Y qué preguntar al veterinario
- ¿Qué premios encajan con su dieta y en qué cantidad?
- ¿Hay que ajustar algo del juego por su salud, su edad o alguna molestia?
Errores frecuentes
- Empezar con escondites demasiado difíciles.
- Alargar las sesiones hasta que se aburre.
- Esconder premios en sitios peligrosos o cerca de cosas frágiles.
- Olvidar contar los premios dentro de lo que come al día.
- Jugar con varios perros a la vez cuando la comida les genera tensión.
- Dejar cajas o papel a su alcance cuando ya no estás mirando.
- Ayudarle tanto que no llega a usar la nariz, o tan poco que se frustra.
- Pensar que el juego en casa sustituye al paseo.
- Comparar con otros perros: cada perro es distinto y tiene su ritmo.
Cierre
Los juegos de olfato en casa son una de esas cosas sencillas que alegran el día: unos premios pequeños, unos cuantos escondites y una palabra mágica, «¡busca!». Tu perro usa su nariz, se concentra, se cansa de forma tranquila y, sobre todo, disfruta contigo. Para las tardes de lluvia o cualquier rato en casa, esconder premios para tu perro es un plan que funciona. Y la primera vez que le veas mover la cola con el hocico metido en una toalla enrollada, vas a sonreír.
Si estás pensando en adoptar un perro, en Salvaunamascota puedes ver perros en adopción y contactar con protectoras y refugios. Quizá tu próximo compañero de juegos ya esté esperando a que le digas «¡busca!».



