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Desparasitación

Salud

Tratamiento periódico que elimina parásitos internos y externos del animal y previene enfermedades transmisibles.

La desparasitación es el conjunto de tratamientos preventivos y curativos que se administran al animal de compañía de forma periódica para eliminar parásitos internos y externos. Es una parte esencial de la medicina preventiva, tan importante como la vacunación, y se debe mantener durante toda la vida del animal con la pauta que indique el veterinario.

Los parásitos internos más comunes en perros y gatos son los gusanos intestinales: ascáridos, anquilostomas, tricuros y tenias. Provocan diarreas, vómitos, pérdida de peso, distensión abdominal y, en cachorros, problemas graves de crecimiento. Se eliminan con desparasitantes orales (pastillas o jarabes) que se administran de forma periódica según el caso. En cachorros y gatitos las primeras desparasitaciones se hacen muy seguidas, porque suelen nacer ya infestados a través de la placenta o la leche materna.

Los parásitos externos más frecuentes son pulgas, garrapatas, ácaros de oído (Otodectes) y ácaros de la sarna. Causan picor, lesiones cutáneas, otitis y son vectores de enfermedades graves como la leishmaniosis (transmitida por el flebotomo, un tipo de mosquito), la ehrlichiosis o la babesiosis, transmitidas por garrapatas. Se controlan con pipetas, collares antiparasitarios, sprays o pastillas de amplio espectro. En zonas mediterráneas la protección antiflebotomo es necesaria durante la temporada en que está activo, sobre todo en los meses más cálidos (con variaciones según la zona; en áreas del sur puede alargarse algo más).

Una pauta típica en un adulto sano combina la desparasitación interna periódica con el antiparasitario externo de forma regular, ajustando la frecuencia en función del estilo de vida (campo, ciudad, contacto con otros animales) y de la zona geográfica. En zonas endémicas de leishmaniosis o filariosis las pautas son más estrictas y conviene combinarlas con vacuna de leishmaniosis y pruebas serológicas periódicas.

La desparasitación es también una cuestión de salud pública: muchos parásitos son zoonosis, es decir, se transmiten del animal al ser humano, especialmente a niños pequeños y personas inmunodeprimidas. Un animal bien desparasitado protege también a su familia humana. Cuando se adopta un perro o gato, la protectora suele entregarlo ya desparasitado interna y externamente y con la pauta apuntada en la cartilla veterinaria: hay que respetar las fechas siguientes y no espaciarlas más de lo recomendado.

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