Análisis de sangre que detecta si un perro está infectado por el parásito Leishmania, una enfermedad endémica en España.
La prueba de leishmaniosis es un análisis veterinario que detecta si un perro está infectado por el parásito Leishmania infantum, causante de la leishmaniosis canina. Es la enfermedad parasitaria más relevante en perros en España, especialmente en zonas mediterráneas, y todas las protectoras serias hacen esta prueba antes de dar al animal de compañía en adopción.
La transmisión no es directa: el parásito se transmite a través de la picadura del flebotomo, un pequeño mosquito que vive en zonas cálidas y húmedas y está activo principalmente entre primavera y otoño. El parásito se aloja en macrófagos y puede tardar meses o años en manifestarse. Por eso un perro puede estar infectado y no mostrar síntomas durante mucho tiempo, hasta que su sistema inmunitario se debilita o el parásito alcanza cierta carga.
Los síntomas de la leishmaniosis canina incluyen lesiones cutáneas (descamación alrededor de ojos y orejas, úlceras, pérdida de pelo), pérdida de peso, atrofia muscular, crecimiento exagerado de uñas, problemas renales, anemia y conjuntivitis. La enfermedad es crónica: no se cura, pero con tratamiento adecuado el perro puede vivir muchos años con buena calidad de vida. El diagnóstico precoz es por eso fundamental.
Existen dos tipos principales de prueba. La serológica rápida (test inmunocromatográfico) se hace en clínica con una gota de sangre y da resultado en unos minutos: detecta anticuerpos frente al parásito. La cuantitativa de laboratorio (IFI, ELISA cuantitativo) mide el nivel de anticuerpos en una escala numérica y es la que se usa para diagnosticar con precisión y monitorizar la evolución. En algunos casos se complementa con PCR (detección del ADN del parásito) y citología de médula ósea o ganglio.
Para la adopción, lo habitual es que la protectora haga al menos un test rápido a todos los perros adultos antes de darlos en adopción. Si el resultado es positivo, se realiza una analítica completa y se informa al adoptante. Muchas familias adoptan perros leishmaniosis-positivos sin ningún problema: con tratamiento (alopurinol, miltefosina, antimoniato) y revisiones periódicas, llevan una vida normal. Como medida preventiva, en zonas endémicas se recomienda combinar collar o pipeta antiflebotomo y la vacuna de leishmaniosis cuando el animal tiene edad para ello.
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