Análisis de sangre que detecta la presencia de gusanos del corazón (Dirofilaria immitis) en perros y gatos.
La prueba de filariosis es un análisis veterinario que detecta si un perro o gato está infectado por Dirofilaria immitis, un gusano nematodo que vive en el corazón y los grandes vasos pulmonares del animal de compañía. Esta enfermedad se conoce popularmente como "gusano del corazón" y es endémica en gran parte de España, especialmente en la cuenca mediterránea, valle del Ebro, Canarias y Andalucía.
La transmisión se produce a través de la picadura de mosquitos comunes (Culex, Aedes, Anopheles), no del flebotomo. El mosquito inocula larvas del parásito al picar; estas larvas migran por el organismo durante varios meses hasta llegar al corazón y a la arteria pulmonar, donde maduran como gusanos adultos de un tamaño considerable y pueden vivir varios años. La hembra produce microfilarias que circulan por la sangre, listas para ser captadas por otros mosquitos.
Los síntomas aparecen tarde y son inespecíficos: tos crónica, intolerancia al ejercicio, cansancio, pérdida de peso y, en casos avanzados, insuficiencia cardiaca derecha con acumulación de líquido en el abdomen. En gatos el cuadro suele ser más agudo: dificultad respiratoria repentina, vómitos o incluso muerte súbita. Por eso el diagnóstico precoz mediante test antes de que aparezcan síntomas es la clave del manejo.
La prueba más utilizada es un test rápido en clínica que detecta antígeno de hembras adultas del parásito a partir de una pequeña muestra de sangre. Se complementa con la observación al microscopio de microfilarias en una gota de sangre fresca (test de Knott modificado) y con radiografías torácicas y ecocardiografía si hay sospecha clínica. La protectora suele incluir el test de filaria en el chequeo previo a la adopción, sobre todo en zonas endémicas.
El tratamiento del perro positivo existe pero es delicado: se usa melarsomina por vía intramuscular en dos o tres dosis, combinada con doxiciclina e ivermectina, y exige reposo estricto durante semanas para evitar tromboembolismos pulmonares al morir los gusanos. La prevención es muchísimo más sencilla: pastillas mensuales o inyecciones anuales con ivermectina, moxidectina o milbemicina, aplicadas durante toda la temporada de mosquitos. Cuando se adopta un perro procedente de una zona endémica, hacer el test al recibirlo y mantener la prevención mensual es imprescindible.
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