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Enseñar a tu gato adoptado a acudir cuando le llamas: sonido, premio y paso a paso

Enseñar a tu gato adoptado a acudir cuando le llamas: sonido, premio y paso a paso
10 de octubre de 2026

Dices su nombre y tu gato te mira desde el sofá como quien escucha llover. ¿Te suena? Mucha gente da por hecho que los gatos «no vienen cuando les llamas», pero lo cierto es que a muchos gatos se les puede enseñar a venir con juego, premios y un poco de constancia. Cada gato es distinto: algunos aprenden enseguida y otros necesitan más calma, así que lo importante es ir a su ritmo y pasarlo bien por el camino.

En este post te contamos cómo enseñar a un gato a venir cuando le llamas: por qué merece la pena, cómo elegir la señal, un paso a paso sencillo, qué evitar y qué preguntar a la protectora y al veterinario. Si todavía estás dudando con el nombre de tu gato adoptado, quizá te ayude antes la guía sobre cambiar el nombre a un perro o gato adoptado. Y si también tienes perro, tienes su propia guía en venir cuando le llamas tras adoptar: aquí nos centramos solo en los gatos.

¿Por qué merece la pena enseñarle a acudir?

Que tu gato venga cuando le llamas no es un truco de exhibición: es algo muy práctico en el día a día.

  • Para encontrarlo en casa: los gatos tienen un talento especial para esconderse en el armario, debajo de la cama o detrás de las cortinas. Si acude a la llamada, te ahorras buscarlo por todas partes.
  • A la hora de cenar: llamarlo para su comida es una forma muy natural de practicar, y a él le encanta.
  • Antes de cerrar una ventana o la terraza: poder llamarlo para que entre hace que todo sea más tranquilo.
  • Para el transportín o el veterinario: si viene a ti, no hace falta perseguirlo por la casa cuando toca salir. Y si además el transportín es un sitio conocido, todo resulta más fácil; tienes ideas en acostumbrar al transportín en casa.
  • Para la confianza: cada vez que acude y recibe algo bueno, aprende que estar contigo es un plan estupendo.

Elegir la señal

La señal es lo que oirá tu gato cuando quieras que venga. Puede ser:

  • Su nombre, dicho siempre con el mismo tono alegre.
  • Una palabra concreta, como «ven» o «premio».
  • Un sonido: agitar el bote de los premios, un chasquido con la lengua o un silbido suave.

Elijas lo que elijas, hay dos reglas de oro: que sea siempre la misma y que siempre vaya asociada a algo bueno. Si toda la familia usa la misma señal, mejor. Hay gatos que responden especialmente bien a un sonido, porque lo oyen pocas veces y siempre significa premio; el nombre, en cambio, se dice a todas horas.

Si ya has trabajado con clicker, el principio es parecido: un sonido que anuncia algo bueno. Tienes más ideas en la guía sobre el clicker tras adoptar.

Antes de empezar

  • Espera a que esté a gusto en casa: si todavía se esconde a menudo, céntrate primero en ganar su confianza. Te puede ayudar la guía para el gato tímido o asustadizo al llegar.
  • Elige premios que de verdad le encanten: pequeños y fáciles de comer.
  • Busca un momento tranquilo: sin visitas ni ruidos fuertes, y mejor cuando tenga algo de apetito que justo después de comer.
  • Fíjate en cómo se siente: entender sus señales te ayudará a saber si está receptivo. Lo tienes explicado en el lenguaje corporal del gato adoptado.

Paso a paso para que tu gato acuda cuando le llamas

La idea es avanzar con pasos pequeños y que cada sesión termine bien. Pasa al siguiente paso solo cuando tu gato responda con soltura al anterior, y vuelve atrás siempre que lo necesite.

  1. Cargar la señal. Siéntate a su lado, di la señal (o haz el sonido) y dale un premio enseguida. Repite unas cuantas veces, sin pedirle nada más. Así aprende que esa señal significa «algo rico está a punto de llegar».
  2. Llamarlo desde muy cerca. Cuando veas que al oír la señal te mira o se acerca con interés, aléjate un poquito. Espera a que ya esté mirando hacia ti, di la señal y, cuando llegue, premio y una caricia si le gustan.
  3. Aumentar la distancia poco a poco. Ve alejándote un poco más cada vez dentro de la misma habitación. Cuando acuda con ganas, prueba a llamarlo desde la puerta y, más adelante, desde otra habitación.
  4. Practicar en momentos tranquilos. Sesiones muy cortas, cuando os apetezca a los dos, y termina siempre con un éxito: mejor acabar cuando viene contento que insistir hasta que se aburra.

Con práctica, podrás usar la llamada en situaciones reales: para la cena, antes de cerrar la terraza o cuando quieras saber dónde se ha metido.

Qué evitar

  • No usar la llamada para cosas que no le gustan: cortarle las uñas, darle una pastilla o meterlo a la fuerza en el transportín. Para esos momentos, mejor ir a buscarlo con calma. Si no, la señal dejará de significar algo bueno.
  • No repetir la llamada sin parar: si dices su nombre una y otra vez sin que pase nada, la señal pierde valor. Dila con calma y, si no viene, cambia de estrategia.
  • No regañarle si no viene: ni siquiera si tarda en llegar. Siempre que acuda, que sea una fiesta.
  • No perseguirlo: correr detrás de él convierte la llamada en un juego de huir o en algo que le incomoda.

Si no viene

No pasa nada: es parte del aprendizaje. Prueba esto:

  • Acércate tú, con calma, y premia cuando estéis juntos.
  • Reduce la distancia: vuelve al paso en el que acudía sin problema.
  • Revisa el premio: quizá ese premio no le motiva tanto. Prueba con otro que le guste más.
  • Prueba con juego: hay gatos a los que les motiva más una caña que la comida. Llama, mueve la caña y deja que la atrape cuando llegue. Tienes ideas para jugar con seguridad en la guía de la caña para gatos tras adoptar.
  • Cambia el momento: si estaba dormido o muy concentrado en otra cosa, inténtalo en otro rato.

Premios

Los premios son el motor de todo esto, así que conviene usarlos bien:

  • Pequeños: un trocito basta. Lo que importa es que llegue enseguida, no la cantidad.
  • Dentro de lo que come al día: cuenta los premios como parte de su ración para no pasarte. También puedes usar parte de su comida habitual si le motiva.
  • Si tiene dieta especial, pregunta al veterinario qué premios encajan con ella antes de empezar.
  • Varía si hace falta: guarda su premio favorito para los pasos más difíciles, como llamarlo desde otra habitación.

Apuntes por perfil

  • Gatito: suele tener mucha curiosidad y energía, así que el juego funciona de maravilla. Sesiones muy cortas, que se distrae enseguida.
  • Gato adulto: puede que ya responda a su nombre o a algún sonido. Pregunta a la protectora y aprovecha lo que ya sabe. Si es tu primer gato, te vendrá bien nuestra guía para adoptar tu primer gato.
  • Gato senior: practica a distancias cortas y sin prisas. Si notas que le cuesta moverse o tiene molestias, consulta al veterinario y adapta los ejercicios a lo que te diga.
  • Gato tímido: empieza muy cerca, con voz suave, y deja que sea él quien dé cada paso. Que se acerque un poco ya es un gran avance.
  • Casa con varios gatos: puedes usar una señal distinta para cada uno o una señal común en la que haya premio para todos los que acudan. Así nadie se queda fuera.
  • Casa con niños: que también practiquen, con supervisión de un adulto y voz tranquila, sin gritos ni carreras. Es una forma estupenda de que gato y niños se hagan amigos.

Qué preguntar a la protectora, al refugio o a la acogida

  • ¿Responde a su nombre o a algún sonido?
  • ¿Qué premios o juegos le encantan?
  • ¿Tenía alguna rutina para la comida, como un sonido o una palabra al ponerle el plato?
  • ¿Cómo se lleva con otros gatos o con niños a la hora de los premios?

Y qué preguntar al veterinario

  • ¿Qué premios encajan con su dieta y en qué cantidad?
  • Si es senior o tiene alguna molestia, ¿hay algo que deba tener en cuenta al practicar?

Errores frecuentes

  • Usar la llamada justo antes de algo que no le gusta.
  • Repetir su nombre sin parar cuando no viene.
  • Regañarle por tardar en venir.
  • Perseguirlo para que se acerque.
  • Pasar a llamarlo desde otra habitación antes de que acuda bien desde cerca.
  • Sesiones largas que acaban en aburrimiento.
  • Cambiar de señal cada vez o que cada persona de la casa use una distinta.
  • Comparar con otros gatos: cada gato es distinto y tiene su ritmo.

Cierre

Enseñar a tu gato adoptado a acudir cuando le llamas es más sencillo de lo que parece: una señal siempre igual, premios que le encanten, pasos pequeños y mucha alegría cada vez que llega. Además de ser útil en el día a día, es un rato de juego que refuerza vuestra confianza. Y la primera vez que oigas sus pasitos acercándose al sonar el bote de premios, vas a sonreír.

Si estás pensando en adoptar un gato, en Salvaunamascota puedes ver gatos en adopción y contactar con protectoras y refugios. Quizá tu próximo compañero ya esté esperando a que lo llames por su nombre.

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