Enseñar a tu gato adoptado a acudir cuando le llamas: sonido, premio y paso a paso

Dices su nombre y tu gato te mira desde el sofá como quien escucha llover. ¿Te suena? Mucha gente da por hecho que los gatos «no vienen cuando les llamas», pero lo cierto es que a muchos gatos se les puede enseñar a venir con juego, premios y un poco de constancia. Cada gato es distinto: algunos aprenden enseguida y otros necesitan más calma, así que lo importante es ir a su ritmo y pasarlo bien por el camino.
En este post te contamos cómo enseñar a un gato a venir cuando le llamas: por qué merece la pena, cómo elegir la señal, un paso a paso sencillo, qué evitar y qué preguntar a la protectora y al veterinario. Si todavía estás dudando con el nombre de tu gato adoptado, quizá te ayude antes la guía sobre cambiar el nombre a un perro o gato adoptado. Y si también tienes perro, tienes su propia guía en venir cuando le llamas tras adoptar: aquí nos centramos solo en los gatos.
¿Por qué merece la pena enseñarle a acudir?
Que tu gato venga cuando le llamas no es un truco de exhibición: es algo muy práctico en el día a día.
- Para encontrarlo en casa: los gatos tienen un talento especial para esconderse en el armario, debajo de la cama o detrás de las cortinas. Si acude a la llamada, te ahorras buscarlo por todas partes.
- A la hora de cenar: llamarlo para su comida es una forma muy natural de practicar, y a él le encanta.
- Antes de cerrar una ventana o la terraza: poder llamarlo para que entre hace que todo sea más tranquilo.
- Para el transportín o el veterinario: si viene a ti, no hace falta perseguirlo por la casa cuando toca salir. Y si además el transportín es un sitio conocido, todo resulta más fácil; tienes ideas en acostumbrar al transportín en casa.
- Para la confianza: cada vez que acude y recibe algo bueno, aprende que estar contigo es un plan estupendo.
Elegir la señal
La señal es lo que oirá tu gato cuando quieras que venga. Puede ser:
- Su nombre, dicho siempre con el mismo tono alegre.
- Una palabra concreta, como «ven» o «premio».
- Un sonido: agitar el bote de los premios, un chasquido con la lengua o un silbido suave.
Elijas lo que elijas, hay dos reglas de oro: que sea siempre la misma y que siempre vaya asociada a algo bueno. Si toda la familia usa la misma señal, mejor. Hay gatos que responden especialmente bien a un sonido, porque lo oyen pocas veces y siempre significa premio; el nombre, en cambio, se dice a todas horas.
Si ya has trabajado con clicker, el principio es parecido: un sonido que anuncia algo bueno. Tienes más ideas en la guía sobre el clicker tras adoptar.
Antes de empezar
- Espera a que esté a gusto en casa: si todavía se esconde a menudo, céntrate primero en ganar su confianza. Te puede ayudar la guía para el gato tímido o asustadizo al llegar.
- Elige premios que de verdad le encanten: pequeños y fáciles de comer.
- Busca un momento tranquilo: sin visitas ni ruidos fuertes, y mejor cuando tenga algo de apetito que justo después de comer.
- Fíjate en cómo se siente: entender sus señales te ayudará a saber si está receptivo. Lo tienes explicado en el lenguaje corporal del gato adoptado.
Paso a paso para que tu gato acuda cuando le llamas
La idea es avanzar con pasos pequeños y que cada sesión termine bien. Pasa al siguiente paso solo cuando tu gato responda con soltura al anterior, y vuelve atrás siempre que lo necesite.
- Cargar la señal. Siéntate a su lado, di la señal (o haz el sonido) y dale un premio enseguida. Repite unas cuantas veces, sin pedirle nada más. Así aprende que esa señal significa «algo rico está a punto de llegar».
- Llamarlo desde muy cerca. Cuando veas que al oír la señal te mira o se acerca con interés, aléjate un poquito. Espera a que ya esté mirando hacia ti, di la señal y, cuando llegue, premio y una caricia si le gustan.
- Aumentar la distancia poco a poco. Ve alejándote un poco más cada vez dentro de la misma habitación. Cuando acuda con ganas, prueba a llamarlo desde la puerta y, más adelante, desde otra habitación.
- Practicar en momentos tranquilos. Sesiones muy cortas, cuando os apetezca a los dos, y termina siempre con un éxito: mejor acabar cuando viene contento que insistir hasta que se aburra.
Con práctica, podrás usar la llamada en situaciones reales: para la cena, antes de cerrar la terraza o cuando quieras saber dónde se ha metido.
Qué evitar
- No usar la llamada para cosas que no le gustan: cortarle las uñas, darle una pastilla o meterlo a la fuerza en el transportín. Para esos momentos, mejor ir a buscarlo con calma. Si no, la señal dejará de significar algo bueno.
- No repetir la llamada sin parar: si dices su nombre una y otra vez sin que pase nada, la señal pierde valor. Dila con calma y, si no viene, cambia de estrategia.
- No regañarle si no viene: ni siquiera si tarda en llegar. Siempre que acuda, que sea una fiesta.
- No perseguirlo: correr detrás de él convierte la llamada en un juego de huir o en algo que le incomoda.
Si no viene
No pasa nada: es parte del aprendizaje. Prueba esto:
- Acércate tú, con calma, y premia cuando estéis juntos.
- Reduce la distancia: vuelve al paso en el que acudía sin problema.
- Revisa el premio: quizá ese premio no le motiva tanto. Prueba con otro que le guste más.
- Prueba con juego: hay gatos a los que les motiva más una caña que la comida. Llama, mueve la caña y deja que la atrape cuando llegue. Tienes ideas para jugar con seguridad en la guía de la caña para gatos tras adoptar.
- Cambia el momento: si estaba dormido o muy concentrado en otra cosa, inténtalo en otro rato.
Premios
Los premios son el motor de todo esto, así que conviene usarlos bien:
- Pequeños: un trocito basta. Lo que importa es que llegue enseguida, no la cantidad.
- Dentro de lo que come al día: cuenta los premios como parte de su ración para no pasarte. También puedes usar parte de su comida habitual si le motiva.
- Si tiene dieta especial, pregunta al veterinario qué premios encajan con ella antes de empezar.
- Varía si hace falta: guarda su premio favorito para los pasos más difíciles, como llamarlo desde otra habitación.
Apuntes por perfil
- Gatito: suele tener mucha curiosidad y energía, así que el juego funciona de maravilla. Sesiones muy cortas, que se distrae enseguida.
- Gato adulto: puede que ya responda a su nombre o a algún sonido. Pregunta a la protectora y aprovecha lo que ya sabe. Si es tu primer gato, te vendrá bien nuestra guía para adoptar tu primer gato.
- Gato senior: practica a distancias cortas y sin prisas. Si notas que le cuesta moverse o tiene molestias, consulta al veterinario y adapta los ejercicios a lo que te diga.
- Gato tímido: empieza muy cerca, con voz suave, y deja que sea él quien dé cada paso. Que se acerque un poco ya es un gran avance.
- Casa con varios gatos: puedes usar una señal distinta para cada uno o una señal común en la que haya premio para todos los que acudan. Así nadie se queda fuera.
- Casa con niños: que también practiquen, con supervisión de un adulto y voz tranquila, sin gritos ni carreras. Es una forma estupenda de que gato y niños se hagan amigos.
Qué preguntar a la protectora, al refugio o a la acogida
- ¿Responde a su nombre o a algún sonido?
- ¿Qué premios o juegos le encantan?
- ¿Tenía alguna rutina para la comida, como un sonido o una palabra al ponerle el plato?
- ¿Cómo se lleva con otros gatos o con niños a la hora de los premios?
Y qué preguntar al veterinario
- ¿Qué premios encajan con su dieta y en qué cantidad?
- Si es senior o tiene alguna molestia, ¿hay algo que deba tener en cuenta al practicar?
Errores frecuentes
- Usar la llamada justo antes de algo que no le gusta.
- Repetir su nombre sin parar cuando no viene.
- Regañarle por tardar en venir.
- Perseguirlo para que se acerque.
- Pasar a llamarlo desde otra habitación antes de que acuda bien desde cerca.
- Sesiones largas que acaban en aburrimiento.
- Cambiar de señal cada vez o que cada persona de la casa use una distinta.
- Comparar con otros gatos: cada gato es distinto y tiene su ritmo.
Cierre
Enseñar a tu gato adoptado a acudir cuando le llamas es más sencillo de lo que parece: una señal siempre igual, premios que le encanten, pasos pequeños y mucha alegría cada vez que llega. Además de ser útil en el día a día, es un rato de juego que refuerza vuestra confianza. Y la primera vez que oigas sus pasitos acercándose al sonar el bote de premios, vas a sonreír.
Si estás pensando en adoptar un gato, en Salvaunamascota puedes ver gatos en adopción y contactar con protectoras y refugios. Quizá tu próximo compañero ya esté esperando a que lo llames por su nombre.



